luis munoz

Un nuevo comienzo. El Trial Clasico como horizonte de futuro

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luis munozLuis Muñoz-Aycuens es uno de los pioneros del trial en España. Recientemente en una red social comentaba la primera entrada de mi blog “Empezar la casa por el tejado” con estas palabras:

“¡¡Enhorabuena por el blog y el artículo! Has hecho un resumen perfecto del problema de la gestión del motociclismo en España, especialmente el trial que es el más desfavorecido. Espero que lo lean los gestores de nuestro deporte y sirva para una autocrítica. ¡¡Si nos dejan les ayudaremos!!”

Luis es de la vieja escuela; solo hay que ver la foto en la que podemos verle disputando un trial en La Coruña creo que allá por 1965 con una vieja Sherpa modelo 10. Sin embargo y estando ya de vuelta en su vida, sigue haciendo trial, conserva su vieja Sherpa y una preciosa Triumph Cub, haciendo trial con ellas y nos deja la puerta muy abierta a la esperanza con su actitud motera y con esas dos últimas frases que solo una persona experimentada puede transmitir tan serenamente y sin herir, en las que llama a la autocrítica a quien corresponda y a la vez les tiende la mano ¡¡Si nos dejan les ayudaremos!!

Pues si nos dejan yo me apunto a eso contigo Luis; si nos dejan, todos les ayudaremos para que el trial viva otra época dorada y sea el deporte de mucha más gente de la que pueda aparecer en cualquier fría estadística de resultados del CSD. Me apunto a trabajar para que sangre nueva y también sangre vieja como la tuya o la mía puedan practicar nuestro deporte y ayudar a conseguir para todo el trial en general un nuevo comienzo.

Agradecer nuevamente a todos los generosos comentarios y las palabras de ánimo. Aunque en realidad animo es el que necesita todo el trial español; moderno y clásico; pilotos aficionados y moto clubes. Juntos podemos; que nadie lo dude.

UN NUEVO COMIENZO

“Mi historia comienza en Sant Adrià de Besós en 1965; nunca he sido capaz de saber cuando y como lo aprendí, pero siempre he tenido en la mente que en aquel año los mejores pilotos de trial eran Don Smith, Jacky Ickx, Gustav Franke, Bill Wilkinson, Gordon Farley, Peter Gaunt… y que un tal Sammy Miller venció en los Seis Días de Escocia montando una Bultaco.”

Por cierto; nunca he comprendido el porqué de ese imán tan fuerte que ejerce Escocia sobre todos nosotros, pero ninguno nos libramos de ello.

bruce whatsGuardo bien en mi memoria la primera vez que vi la luz; aquel interminable viaje desde Cataluña hasta Madrid montado en un camión Pegaso y sobre todo recuerdo la primera noche en casa y aquel primer paseo por la sierra madrileña; el olor de la jara; el tacto del granito, la sensación de sentir la fría agua serrana al cruzar los arroyos o el suave y escurridizo resbalar al pisar una raíz bañada en barro. Podía pasarme días enteros recorriendo la sierra sin parar, subir desde Cercedilla por la calzada romana y atravesar hasta la vertiente segoviana; comer en Valsaín y emprender la vuelta rápidamente para que la noche no nos pillara por los oscuros caminos. Subir hasta la Bola del Mundo siempre era un reto, pero la excursión que me gustaba especialmente era la subida a Abantos por el cortafuego para continuar después por los páramos de la vertiente norte hasta Peguerinos…

Durante los años dorados he hecho mucho trial; miles de kilómetros de interzona y miles de zonas. Participé en muchas pruebas; desde la Casa de Campo hasta Robledo de Chavela; incluso alguna vez viajamos hasta Cataluña para ver y compartir zonas con nuestros ídolos de cerca en Santigosa e hicimos nuestros pinitos en un mundial en Matadepera.

Me acuerdo muy bien de los días que pasé en Motocicletas Cauca, el concesionario de Madrid en la calle Palma y donde tanta gente venía a verme a mí; la orgullosa y nueva motocicleta de trial de Bultaco; la flamante Sherpa modelo 10.

No pasó mucho tiempo hasta que alguien se decidió a comprarme como un regalo para su hijo por aprobar el curso preuniversitario, y guardo en la memoria como si fuera ayer la primera noche  que mi joven dueño pasó en vela en el garaje a mi lado, esperando que amaneciera para poder por fin salir al campo.

Los hombres no lo saben, pero los objetos necesitamos que nos deseen y nos gusta que nos necesiten, aunque hace ya cuarenta años desde que poco a poco dejé de ser útil, desde que poco a poco mi ancho depósito rojo y gris pasó a ser un estorbo; desde que poco a poco mis habilidades fueron lentamente superadas por otras y hace ya cuarenta años que quedé definitivamente arrinconada, olvidada y cubierta por chatarra roñosa en lo más profundo y oscuro de un almacén. Cuarenta años sin ver la luz y añorando aquel contacto con la naturaleza que tanto me gustaba y que era el motivo principal de mi existencia, aunque sigo formulando todos los días el secreto deseo de escapar a esta suerte y hacer la vida un poco más dulce a alguien…”

jonathan tyeNunca le he pedido a una moto clásica que me contara su historia; imagino que si me la contara probablemente de entrada me llevaría un buen susto y además con certeza nadie me creería o puede que con razón; me internaran en un siquiátrico. Aunque seguramente si la Sherpa modelo 10 que aquel año 1965 usaba Luis Muñoz-Aycuens pudiera hablar, su historia no sería muy diferente de esta que os he contado. Historia compartida con tantas miles de motos de trial que durante mucho tiempo han estado condenadas al desguace, a oxidarse en un oscuro almacén o con mucha suerte a formar parte de alguna colección privada donde son meros objetos estáticos sin utilidad alguna.

Pero la vida da muchas vueltas y de vez en cuando nos sorprende con un giro inesperado.

¿Quién hubiera pensado a finales de los años 80 que las antiguas motos de los 50; 60 y 70 iban a tener una segunda oportunidad? ¿Quien en su sano juicio hubiera vaticinado entonces que con la llegada del nuevo siglo el deporte del trial iba a tener un nuevo comienzo? Sin embargo lenta, pero inexorablemente, el trial clásico ganaba fuerza y volvía a extender sus raíces dentro de nuestro pequeño mundo de la moto.

Dicen que tanto los escoceses como los catalanes son bastante agarrados y que no tiran nada si sospechan que en el futuro pueden darle alguna utilidad o si creen que lo que tienen vale algo, por poco que sea. Gracias a esta forma de pensar, miles de motos que en apariencia no valían nada han sido salvadas de los chatarreros, y hoy forman parte de una nueva y potencial industria que ha traído consigo el renacer del trial de entonces.

Muchos trialeros de antes hemos vuelto con nuestras antiguas motos; otros que no pudieron disfrutar de tener su deseada Ossa, Bultaco o Montesa en su momento, se han decidido a comprar y restaurar una; o varias en muchos casos; federarse, y a participar en triales. Otros pilotos, desbordados y superados por el trial moderno, sus técnicas, sus zonas y sobre todo por la política federativa de forjar campeones pero olvidarse del deporte por simple afición, han descubierto una nueva forma más amable de disfrutar de nuestro deporte y de todo lo que rodea a un buen trial; un viaje, una buena comida con amigos o una espectacular interzona por lo más profundo de un bosque o por lo más alto de una montaña.

Muchos clubes se han lanzado a organizar triales realmente notables y que nada tienen que envidiar a muchos de los grandes triales clásicos internacionales; Cabrianes, Robregordo, Santigosa Classic, Pobladura, Costa Brava, LARS, Maeztu, Ripoll, All; aunque algunos con  graves errores de planteamiento que les restan asistencia año a año y ponen en peligro su continuidad, son sin duda enormes triales que podrían servir de ejemplo de cómo dar una inyección de esperanza y fuerza al trial moderno, ya que forjar campeones es una labor muy honrosa y necesaria; pero mucho mejor sería poner el trial al alcance de los miles de aficionados del montón para que pudieran disfrutar de buenos y asequibles eventos, pudiendo dar su apoyo tarde o temprano  a marcas, pilotos, clubs y federaciones. Seria mejor y más justo,  sería también más honesto y honroso en mí opinión.

Fue en Escocia donde todo comenzó hace ya más de cien años; y ha sido en Escocia donde ha comenzado otra vez; en nuestra sagrada Escocia donde no solo las competiciones con motos viejas y zonas viejas han ido tomando forma, sino también las competiciones con motos nuevas y zonas viejas han adquirido fuerza y prestigio; y parece mentira como en tan poco tiempo, el trial clásico o el moderno con zonas clásicas han podido tomar tanto vigor y captar a tantos practicantes en países como Reino Unido, Alemania, Francia, Estados Unidos, Italia, Bélgica… y por supuesto algo también en España.

javier cruz78Que los españoles somos diferentes es algo que ni nosotros mismos cuestionamos;  “Spain is different” es el lema que nos empeñamos en pregonar a los cuatro costados para definirnos y para dejarlo bien claro; y vaya si lo somos. Los únicos capaces de tirar piedras contra nuestro propio tejado para demostrar que tenemos razón.

En ningún país han dejado de ver el trial clásico como una nueva oportunidad, como una forma de ampliar el horizonte, como una forma de contar con más federados, con más carreras, con más industria, con más clubes, con mas deporte por afición y de los deportes además que de verdad crean una afición de por vida; abriendo una puerta y aportando “viejas ideas nuevas” al maltrecho trial moderno.

En ningún país salvo nosotros los españoles, donde algunos ven al trial clásico como una amenaza, como una forma de competencia, como una forma de que bajen las ventas de motos modernas todavía más, como una forma de que baje la participación en los triales modernos. Otros que al final pretenden convertir y simplificar el trial clásico en una nueva manera de recaudar fondos.  O los que centran las competiciones clásicas como si hubiera alguna necesidad de forjar campeones, olvidándose otra vez de todos aquellos que solo queremos hacer deporte y pasar un buen día y así empezar de nuevo la casa por el tejado también en las clásicas. Así no funcionará.

Como seguramente nos contaría hoy en día esa vieja Sherpa modelo 10 si pudiera hablar:

“Formulé un deseo y me fue concedido. Unos magos variaron mi condición. Mecánicos, pintores y tapiceros; pulidores, torneros y fresadores rehicieron mi motor, quitaron el oxido que me corroía; cromaron, cincaron, restauraron, pintaron y ajustaron mis piezas; forraron mi asiento, me equiparon con la moderna electrónica y me calzaron de nuevo.

Gracias a ellos me he beneficiado de lo más moderno de la técnica y he conservado las ventajas y la esencia que tenía entonces. Me paseo por España y Europa compitiendo orgullosa otra vez en grandes triales. Tengo trabajo de nuevo.

Atraigo las miradas de propios y extraños al pasar por la calle;  me enorgullezco de lo que soy; una Bultaco Sherpa Modelo 10 de 1965 en uso, y espero que termine para siempre la disputa entre lo antiguo y lo moderno, espero que de una vez y por fin se selle nuestro destino común en el trial.”

Tratemos de darlas todo el trabajo que podamos; nuestras antiguas motos se merecen un nuevo comienzo; las modernas lo necesitan. Como generosamente ofrece Luis Muñoz-Aycuens; “¡¡Si nos dejáis os ayudaremos!!

Javier Cruz ©

 

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