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Secretos del Trial infantil (II)

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El Trial no debe ser el único deporte que practique

Enlazando con la primera parte del reportaje sobre secretos del trial infantil, donde aprendimos importantes nociones sobre la motivación y calidad de aprendizaje que debe tener un niño, ahora vamos a centrarnos en cómo debemos enfocar su etapa de crecimiento.

En Trialworld hemos puesto en marcha la única Escuela de Trial de la zona centro especializada íntegramente en Trial, enfocada hacia el trabajo de todas las nociones que desarrollamos en nuestros reportajes. De nada sirve planificar la formación de Trial hacia un plan de entrenamiento esporádico con grandes estrellas, ya que ello no garantiza la continuidad, ni un plan de formación personalizado y mucho menos que los grupos sean reducidos. Tampoco apostamos por inculcar entrenamientos o costumbres de otras especialidades off-road, ya que las exigencias son completamente diferentes. El Trial siempre ha sido un deporte sencillo, y seguirá siendolo siempre. Por eso, los pilares del perfeccionamiento están basados en la regularidad, motivación y saber ir puliendo los cientos de pequeños matices que debemos ir trabajando a lo largo de su progresión.

El grado de desarrollo locomotor condiciona lo que el niño puede aprender. Así de claro. Si una moto abandonase la cadena de producción antes de que se monten las ruedas o el cilindro, tendremos un resultado nulo, y lo mismo se puede decir de un niño con 6 u 8 años en pleno desarrollo. Es más, un mal enfoque de las primeras etapas puede llevar un abandono total del interés por la especialidad y la imposibilidad de desarrollar el plan de formación que hayamos establecido.

Etapa de desarrollo

Las capacidades motrices sufren una importante evolución durante los primeros años. Los padres o entrenadores deben saber que los patrones de movimiento se adquieren muy rápidamente a estas edades y se puede lograr una base sólida que permita grandes progresos posteriores. 

escuela_400_2Esta facilidad también contrasta con las limitaciones a la hora de asimilar grandes cargas de trabajo en término de intensidad, que no de extensión. Vamos a estudiar las etapas del desarrollo de acuerdo al rango de edades.

Infancia (entre 1 y 5 años)

Esta edad se caracteriza por la alta predisposición al juego y baja concentración. Debemos huir de tareas repetitivas o largas, así que la práctica deber ser variada y enfocarla como un juego.

Podemos decir que ahora el niño puede asimilar amplias extensiones de trabajo, pero de baja intensidad, lo que potenciará su capacidad aeróbica. En esta primera fase, una vez cogidas las primeras nociones de equilibrio con la bicicleta, es interesante realizar pequeñas excursiones que favorezcan la destreza a los mandos, combinado con breves sesiones de entrenamiento realizando zonas técnicas. Estas pueden ser sucesiones de giros con y sin desnivel, forzando poco a poco la afinidad y sincronismo de los mandos.

Segunda infancia (desde los 6 años hasta la pubertad)

En esta etapa mejora, sobre todo, la cualidad física del piloto. Se producen importantes crecimientos en la fuerza, la resistencia, concentración, destreza de los mandos y capacidades cognitivas.

La pérdida progresiva del protagonismo del juego va dejando paso a una forma de trabajo que ya tiene una cierta relación con el método que tiene un deportista adulto. En esta edad lo importante es que el niño desarrolle destrezas en diferentes deportes y actividades extraescolares, ya que cada una de ellas enriquecerá en mayor o medida las relacionadas con el Trial, tales como el trabajo en equipo, optimización del sistema aeróbico, velocidad, resistencia y coordinación.

En lo relativo al Trial, será la edad de participar en las primeras competiciones, donde debemos transmitir buenas sensaciones, sin brusquedades ni exigencias. Esto podría generar el efecto contrario si hay fuertes regaños o situaciones incómodas para el niño, ya que su objetivo será, más que divertirse en las carreras, el evitar broncas.

De cara a los entrenamientos, es una edad perfecta para la aclimatación a diferentes tipos de enfoque, ya que valorará positivamente el dinamismo y la diversidad; por nuestra parte, conseguiremos explotar su polivalencia y versatilidad.  

En resumidas cuentas, tanto padres como entrenadores, tenemos en nuestra mano el conseguir que motivación y aprendizaje sean dos conceptos que vayan siempre de la mano. De esta forma los resultados serán más positivos y construirán un excelente cimiento para la tercera y última etapa, de la cual hablaremos en el próximo capítulo: la pubertad.

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A todos los que queráis recibir asesoramiento personalizado, sumaros al Plan de Formación de la Escuela Trialworld, líder en formación de iniciación y perfeccionamiento de Trial en la zona centro, o que os avisemos cuando celebremos un nuevo curso, solo tenéis que contactarnos a través del correo info@trialworld.es

Leer el primer capítulo de Secretos de Trial Infantil.

Texto: David Quer / Fotos: Escuela Trialworld 

 

 

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