clases de trial para niños

Secretos y consejos para la iniciación al Trial Infantil

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Es fundamental que el niño vea el Trial como un juego.

Las exigencias técnicas de muchos deportes, entre los que se encuentra el Trial, requiere una labor de aprendizaje continuo que, por lo general, debe empezar desde a edades muy precoces. No todos comienzan directamente sobre la moto, sino que inician su andadura sobre la bici de Trial, motos eléctricas o incluso motos infantiles de otra especialidad.

Realmente, en objetivo de esta primera fase es aprender el sentido del equilibrio y familiarizarse con el tacto de los mandos.




Grandes pilotos como Bou o Tarrés han empezado por el Trialsín, pero rápidamente han iniciado una fulgurante carrera deportiva a los mandos de una moto. A partir de ahí, si el niño tiene la ilusión, unido al apoyo y asesoramiento correcto de los padres, podemos esculpir la figura de un gran piloto que, quizás, pueda ser un piloto campeón.

escuela infantil trial

El objetivo de este artículo no es crear un hijo campeón, sino el transmitir con criterio los consejos y aprovechar las diferentes etapas de aprendizaje del trial para que consiga disfrutar de la moto a un buen nivel técnico.

El papel de los padres es clave en esta labor. ¿Quieres saber cómo?

EL PAPEL DE LOS PADRES EN EL APRENDIZAJE DEL TRIAL

Estamos de acuerdo en que los primeros entrenadores son, normalmente, los padres. Muchos quieren satisfacer un sueño que no llegaron a vivir y otros sí que conocen bien las fases de aprendizaje. En cualquiera de los casos es fácil equivocarse, bien por querer avanzar más de la cuenta o por exigir demasiados pasos en un corto espacio de tiempo. Por desgracia, ya he conocido más de un caso de grandes pilotos, ya formados, que por presión familiar han renunciado para siempre a un deporte tan bonito y vivo como es el Trial.

Sean chicos o chicas, es posible iniciarse en moto de trial a partir de los 3 o 4 años.

Escuela de Trial de Trialworld

Si un adulto decide lidiar con un pequeño que aspire a ser piloto, debe saber que, durante mucho tiempo, será responsable de lo bueno y malo que le ocurra. Si despunta, puede ser que algún equipo se fije en él o bien que puedas permitirte el contratar entrenadores para optimizar las funciones del joven piloto. Un padre o entrenador deben ser buenos en sus labores, permitiendo que el niño disfrute de la moto y le ayudemos a mejorar paso a paso, sin quemar etapas demasiado rápido ni ejercer presiones innecesarias. Para ello, vamos a desglosar las etapas del desarrollo del niño y cómo aplicarlas al mundo de la moto.

APRENDER TRIAL JUGANDO

Hay una cosa clara: el niño aprende jugando, y no de ninguna otra forma. Por tanto, el pequeño debe divertirse con lo que hace, sino, mal comienzo. Es inútil meter presión innecesaria en una edad en la que el juego es todo, porque solo conseguiríamos ocasionar una pérdida de interés que podría derivar en el abandono definitivo de la práctica.




Esto implica que hay que hacer creer al niño que está jugando, aunque esto sea más o menos cierto. Habrá que intentar disfrazar cualquier actividad que el niño realice sobre la moto, convirtiéndola en juego, en fantasía. Es decir, que no habrá correcciones severas, ni reproches, porque en ese caso el juego se convierte en una obligación, derivando en desidia, rechazo y, en el peor de los casos, miedo.

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Hay muchas formas de corregir una mala técnica o elección de una trazada y mil formas de que un niño ponga menos pies en una zona. Desde luego que los chillidos o riñas no es la mejor fórmula para ello; el diálogo, la comprensión y la lógica del juego, sí lo son. En función de cada padre el saber calzarse su nariz de payaso y zapatones para saber hacer reir al niño y enseñarle con dedicación y cariño las técnicas del Trial.

Por ejemplo, es mejor ir con un peluche mordiéndole la pierna cuando ponga un pie, ocasionando ese juego y complicidad, que decir cuatro palabras mal dichas y fuera tono. Quizás es un ejemplo demasiado lógico y aplicable a muy cortas edades,pero seguro que entendéis el mensaje que quiero transmitir con estas frases.

escuela infantil trialworldPAPÁ, QUIERO APRENDER

Daremos por hecho que el niño monta en moto porque quiere, y no por la obligación o presión de sus padres. Ya hemos dicho que muchas veces proyectamos nuestros anhelos en los hijos; el poder darles aquello que nosotros en su día no tuvimos nos llena la boca de alegría, pero debemos mantener la calma y el criterio. Una especialización excesivamente temprana resulta poco recomendada desde el punto de vista pedagógico.

Por especialización temprana entendemos el hecho de que un crío de menos de diez o doce años –la edad óptima según muchos estudios para concentrarse en una disciplina concreta- centre todos sus esfuerzos en desarrollarse dentro de una sola modalidad deportiva.

El Trial no debe ser el único deporte que practique.

El dilema está en el momento que se enfrentan posturas de psicólogos y pedagogos –ellos buscan un desarrollo integral del niño- a la de entrenadores y preparadores, que empiezan a moldear la figura de un gran piloto. En Trialworld creemos que la virtud se encuentra en el punto medio, y tan malo puede ser concentrarse en un campo muy concreto, como el desarrollarse en múltiples sin cultivar ninguno en especial.

Los niños en su primera etapa de desarrollo, hasta los diez años, son receptores ávidos de cualquier tipo de información. Para facilitarles que adquieran nuevas habilidades motoras, tales como manejar un balón o encestar, es preciso que se trabajen una serie de estímulos y practicar diferentes deportes que ayuden a potenciar su formación en varios puntos.

Aunque parezca que esta diversificación poco puede aportar al joven piloto, la verdad es que, siempre y cuando no abandone la práctica del deporte principal –en este caso, la moto de campo- podemos darnos por satisfechos si el niño potencia su flexibilidad, reflejos o agilidad con otros deportes.

trialworld school infantil trial

El mensaje es, por tanto, potenciar que el niño diversifique sus actividades con el mismo mensaje que indicábamos anteriormente: que se divierta. Esto también beneficiará positivamente sus relaciones socio-culturales.

La práctica exclusiva de la moto de campo para un niño de menos de diez años limitaría sus opciones de aprender nuevas técnicas  que, no necesariamente se aprenden en Trial, pero sí son destrezas que necesitará en etapas futuras de su vida. Por tanto, nuestro consejo es potenciar que el niño siga practicando deportes, sobre todo de equipo, a fin de valorar la ayuda al prójimo y el trabajo dentro de un equipo que busca un mismo fin deportivo.

LA MOTIVACIÓN, CLAVE DEL APRENDIZAJE

Sin motivación no hay resultados.

Este quizás sea el concepto más fundamental del aprendizaje. Para que el niño aprenda y haga suyo algo nuevo, bien sea la lista de los Ríos de España, bien un patrón de movimiento para afrontar un giro o un escalón, hacer un caballito o aprender a mover la moto en parado, debe estar motivado.

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Hay casos, como el primero, que requieren también un poco de magia para aprender esos nombres con ganas; en el segundo, que nos ocupa, todo es mucho más sencillo, pero hay muchos padres que no lo consiguen. Para los niños esta rutina tan gratificante puede convertirse en una rutina odiosa asociada a broncas y reproches. No caigas en ello…

No es la primera vez que un niño afronta una zona con lágrimas en los ojos por culpa de la presión, lo que resulta inadmisible. Sería mucho más divertido asociar el deporte a un parte recreativo, como Eurodisney.

Al niño de corta edad se le motiva con el juego y, si bien algunos de pequeños son ya muy competitivos, el padre debería restar importancia al puesto obtenido en una competición –y por supuesto a un mal resultado o caída-, buscando otras metas: que no se haga daño, que no se lesione, que mejore la técnica o adquiera hábitos de vida saludables que le permitan ser un buen deportista el día de mañana.

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Nadie se ha hecho famoso por ser campeón regional a los ochos años de edad, sino por despuntar en un momento preciso, ya alcanzada la madurez física y mental. A esa edad sí serán importantes los resultados y si hemos instruido bien a nuestro piloto, seguro que sabrá llevar mejor la presión y sacrificio que ello conlleva, todo sin perder de vista el verdadero objetivo: ser felices y disfrutar de una forma sana del Trial.

SEGUIR LEYENDO LA PARTE 2 DE LOS SECRETOS DEL TRIAL INFANTIL

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