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Reportaje 2 Dias de Arinsal

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arinsal480La décima edición de los 2 Dos Días de Arinsal ha vuelto a cumplir las exceptativas de los más de 300 aficionados que, entre pilotos y seguidores, se desplazaron hasta el país andorrano para disfrutar de dos intensos días de Trial por los Pirineos. Como es habitual, el recorrido constaba de 40 zonas y más de 50 kilómetros a completar en dos días.

En esta décima edición hemos podido disfrutar de importantes novedades, sobre todo a nivel de marcaje en las zonas. El Moto Club Arinsal propuso volver al “non stop” en busca de una carrera dinámica, con muchas zonas comunes entre todos los niveles de dificultad y realmente asequibles para todos los aficionados. Como siempre, disfrutamos de zonas técnicas, sin peligros, en unos marcos incomparables e incluso inéditos en las nueve ediciones anteriores.

Lo que convierte a los 2 Días de Arinsal en una carrera de referencia para todos los aficionados al Trial es, además de lo anteriormente mencionado, el fantástico ambiente que se vive entre todos los pilotos. Se trata de una ocasión única para que aficionados nacionales e internacionales compartan experiencias, curiosidades y disfruten en un ambiente donde los resultados de la carrera quedan en un segundo plano y lo realmente importante es pasarlo bien.

Texto: David Quer / Fotos: Trialworld & Miquel Rovira

Con esa filosofía de diversión el Motoclub Arinsal lleva marcando las diez ediciones que a sus espaldas llevan los 2 Días de Arinsal. No hay un tiempo específico para completar el recorrido y es fácil ver a grupos de pilotos parados cada poco tiempo para llevarse instantáneas muy poco típicas con una moto de Trial de fondo. Las zonas también se marcan con esta filosofía: hay mucha agua y pasos técnicos, de tal forma que, aunque el Trial pueda parecerte sencillo, en cualquier punto arinsal2puedes dejarte uno o varios puntos. Las zonas de Arinsal están llenas de pequeñas “trampas” que ponen a prueba la destreza y concentración de los pilotos, pero sin que éstas puedan suponer una amenaza para la integridad física del aficionado.

El equipo que compone Trialworld conoce muy bien esta carrera, ya que tenemos la suerte de haber participado en absolutamente todas las ediciones de esta carrera. A lo largo de estos años nos ha pasado de todo: ganar carreras, pasar calor, frío, ver como un día de carrera se cancelaba por la nieve, retirarnos por problemas mecánicos y también sufrir alguna caída sin consecuencias.

Sin embargo, nunca ha importado lo bien o mal que hayamos pasado en un momento determinado, porque cuando el día amanece en Arinsal todo empieza desde cero y te olvidas absolutamente de todo. En esta décima edición hemos tenido, nuevamente, la suerte de que el tiempo ha acompañado sensacionalmente a lo largo de las dos jornadas. Esto permite que todavía disfrutes más de la interzona y el paisaje, ya que el recorrido no es un trámite a completar cuanto antes, sino un sueño del que no quisieras despertar nunca.

Para Trialworld fue una carrera muy emotiva por ser la primera vez que acudimos tras la creación de la página web, lo cual nos permitió conocer a muchos de vosotros y además disfrutar de estas jornadas con un sentimiento muy especial. Realmente hay mucha afición al trial, con gente muy pura y romántica de este deporte, así que estamos orgullosos de poner nuestro granito de arena en este sector y ayudaros a fomentar dicha pasión por el Trial.

Desde Madrid salimos una expedición de varios pilotos, pero en nuestro grupo concretamente salimos de forma simultánea cinco pilotos, que es el número idóneo para ir a la vez y no verse excesivamente ralentizado. Después de la salida nos topamos con la primera sorpresa, en todos los sentidos. En vez de subir por carretera hasta la primera zona, que habitualmente está al final del pueblo y suele ser de agua, además de muy puñetera por la cantidad de piedras y giros, la interzona nos llevó muy cerca del paddock para afrontar en primer lugar las tres zonas que en durante las 9 ediciones anteriores suponían el cierre de la jornada.

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El problema de montar 3 zonas muy juntas y al lado del paddock se dejó entrever rápido: una hora aproximada de cola y entrar en la zona verdaderamente frío. Estas tres zonas eran comunes para todos los pilotos; sencillas pero fácil de cometer errores si no mantenías la trazada correcta. El problema de esta primera jornada es que hasta que un piloto no salía de la segunda zona, no entraba un piloto en la primera, así que con la lección bien aprendida, el martes no nos encontramos estas colas.

arinsal_chema4A la salida de la tercera zona cogimos una nueva interzona, muy técnica y solo designada para azules, rojos y negros. Aun así, era fácil quedarse clavado en algún punto y arruinar la subida de todos los que venían detrás, así que en este tramo hacía falta mucha paciencia y vigilar bien la trazada. Las raíces del camino, todavía húmedas, te obligaban a estar muy atento en todo momento. En este punto de la carrera vinieron los primeros sudores de los pilotos.

Una vez que salías de nuevo a la carretera que asciende a Arinsal, abandonamos la misma en poco menos de 1 kilómetro para adentrarnos en una interzona ya conocida de anteriores ediciones. Aquí el desnivel es menos acusado y los tramos son más rectos, así que aprovechamos para ir descansando un poco y disfrutar del entorno hasta llegar a Coll de Turer, donde está marcada la misma zona del año pasado. No es una zona de río, pero casi, ya que está todo completamente embarrado y es fundamental mantener bien la inercia para llegar a lo más alto sin problemas. ¡Muy divertida!

Después de esta zona enfilamos nuevamente la interzona para adentrarnos en la estación de Arinsal y hacer dos zonas también conocidas por los habituales. Una de agua, muy bonita y también sencilla, mientras que la segunda está en el pico más alto de la estación y consiste en giros en tierra sobre un importante desnivel; lo importante aquí, nuevamente, la inercia y aprovechar bien los límites de la zona para sacar una “buena trazada”.

A partir de aquí comienza una de las partes más bonitas de la carrera. Enfilamos la travesía por encima de la cresta de la montaña y el posterior descenso al repostaje. Este punto de la interzona es de parada obligada para hacer fotos, ya que es uno de los más altos y desde donde la vista de Los Pirineos es más espectacular. El recorrido tampoco es excesivamente complejo; tan solo hay tres bajadas que los pilotos menos experimentados o aquellos con motos clásicas deben poner más cuidado. La última bajada desemboca en un sendero muy divertido que da paso al primer repostaje.

stand_jitsieEn este primer repostaje la organización dispone a los pilotos de fruta y complementos dulces para reponer fuerzas antes de afrontar la parte más dura de la carrera. En este punto del recorrido, la organización de la carrera nos brindó una bonita variante, subiendo por un camino inédito para los corredores hasta el Pic dels Llacs. Aquí, en el punto más alto del recorrido, había una bonita y sencilla zona de giros en un terreno con importante desnivel. Un mero trámite para enfilar un precioso bosque de bajada que resultaba bastante duro hacerlo sin parar, ya que fácilmente se podía estar más de 15 minutos de bajada.

Este bosque daba paso a un importante grupo de zonas de agua, denominada Bordes Seturia, también aparentemente sencillas, pero donde era fácil soltar pies y empezar a marcar diferencias. En este punto las zonas eran prácticamente idénticas para todos los niveles, así que era emocionante ver cómo se desenvolvían los pilotos de diferentes categorías con el reglamento “non-stop”. Los puristas hemos echado de menos la mítica zona del “Land-Rover”, que está muy cerca de este punto y con el paso de las ediciones se ha convertido en un enclave muy apreciado por todos los participantes.

Superado este punto, los participantes nos adentramos en las entrañas de estación de Pal con el objetivo de llegar al segundo repostaje y hacer el descanso oficial para la comida. De camino nos encontramos con una divertida zona: se trata de una subida de piedras, con una pequeña curva al inicio, y el objetivo es “salir”; cualquier pérdida de inercia hacía que la rueda se enterrase y complicaba la situación. Reunía todas las premisas: sencilla, divertida y gratificante.

Ahora sí que sí. Enfilamos el último tramo de la interzona antes de la comida. Este tramo es otra novedad respecto al resto de ediciones, donde se pasaba por un canchal de piedra y la bajada era realmente larga y exigente, no por la dificultad sino por el cansancio. En esta edición hemos disfrutado de un itinerario más corto y divertido que desembocaba en los aledaños de la propia pista de Arinsal. Allí nos esperaban dos zonas más, dominadas por la piedra, pasos técnicos y giros. Un contrapunto muy especial después de todo el agua que habíamos cogido por la mañana… ¡y la que nos esperaba por la tarde!

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Nada más dejar la moto y haber repostado entregamos las tarjetas a la organización para la lectura de estas primeras 15 zonas. A continuación, es turno de ponerse frente a un plato de pasta y comentar entre amigos la jugada de la mañana; también es momento de hacer reparto de puntos y establecer las primeras clasificaciones arinsal_chemaentre amigos. Esto es lo bonito de los Dos Días de Arinsal: cada grupo de amigos vive su propia carrera de una forma muy sana, sin competitividad (al menos la insana) y eso se nota en el buen ambiente.

Ahora nos tocaba una parte no muy difícil del recorrido, pero con la tripa llena y después del descanso, cuesta casi más que la primera zona de la mañana. El hecho de que haya un generoso tramo de interzona antes de llegar a la primera zona de la tarde es un punto a favor, ya que ayuda a calentar y volver a coger el tono. Después de este tramo, antes de la bajada al pueblo, nos encontramos una preciosa zona: técnica, con giros y en desnivel, fácil a la par de exigente sino quieres sumar los primeros puntos de la tarde. Un equilibrio perfecto para afrontar con ánimo las últimas zonas de agua.

La interzona final es un espectáculo. Más seca que el primer tramo de la mañana y también en bosque, de tal forma que disfrutas tanto del entorno como del propio terreno en todo momento. Este tramo es sencillo aunque con desnivel, así que el tráfico es fluido y el ritmo de los pilotos es alto.

Por fin llegamos a la carretera. Ahora solo nos separan unos kilómetros del paddock y de nuestros familiares, que con la cámara en mano están deseando ver cómo nos desenvolvemos dentro del agua. Este año las zonas han sido muy sencillas, pero como decíamos en el anterior grupo de agua, hay que vigilar bien las trazadas para no llevarse puntos de más. De todo este grupo, las más complicadas son las dos últimas, que es donde más flechas encontramos de todo el recorrido, en aras de dar un bonito espectáculo a todos los espectadores que se agolpan en las barandillas del río, junto a la carretera.

Sin duda, este grupo de zonas es mítico, pero también es de los que crean afición y visibilidad a este deporte, que al fin y al cabo es lo más interesante. Los Dos Días de Arinsal representan un pequeño paréntesis en el año; un paréntesis donde realmente los aficionados podemos disfrutar de nuestro deporte preferido sin sentirnos perseguidos, recorriendo largos kilómetros sin preocupaciones y disfrutando de un paraje incomparable.

Si has disfrutado de esta aventura y quieres compartir tus fotos con nosotros, estaremos encantados de añadirlas a la galería que puedes encontrar más abajo. Todo el material puedes enviarlo a info@trialworld.es También puedes comentar tu aventura en este mismo reportaje. Sin duda, lucirá mucho más si participamos entre todos.

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