La gran noticia saltaba hace poco más de un año: por fin la mítica marca del trébol volvía a las cadenas de producción, treinta años más tarde. Ossa quiso volver a lo grande, haciendo una moto ligera, estéticamente rompedora y técnicamente revolucionaria. Las prisas por llegar al mercado y la alta competición forzó el lanzamiento de un producto inmaduro, casi prototipo, pero con grandes directrices.

Por todo ello, 2011 ha sido un año de pruebas, de aprendizaje, de mejora y visibilidad comercial. Mientras que en competición, a pesar de contar con un piloto de la talla de Fajardo, el resultado ha sido discreto e irregular. En los concesionarios ha causado sensación y no son pocos los forofos y coleccionistas que reservaron con tiempo las primeras unidades. En Trialworld nos subimos a la unidad número seis del 2011, al igual que ahora lo hemos hecho con una 2012.

Hace unos meses publicábamos la presentación del nuevo modelo y concretábamos los puntos donde la TR280i se había reforzado de cara a 2012. La mayoría de estos atienden a mejoras que se han ido corrigiendo en ediciones limitadas como la “SSDT 100 aniversario”, que también hemos tenido oportunidad de probar. En consecuencia, la 2012 es una moto más madura y fiable, aunque con algunos puntos donde consideramos que el trabajo puede ser mejorable.

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En la imponente estética 2012 cobra protagonismo el negro

Bajo una estética más conseguida, donde predominan mayormente los colores oscuros, Ossa ha recargado la decoración de su TR 280i con acierto, a nuestro juicio. Funcionalmente aparece una renovada tapa del airbox, con entrada directa de aire a la admisión optimizada a través de un recorrido en forma de Z que evita la entrada de suciedad o agua. Garantiza aire fresco y, por tanto, un mejor rendimiento del motor.

Se han corregido fallos como el casquilo de la rueda trasera, que deja paso a un buje con rodamiento de bolas en condiciones. También se ha trabajado intensamente sobre la ergonomía y maniobrabilidad, sustituyendo las estriberas originales por otras de mayor apoyo y agarre, reduciendo a su vez el peso de las mismas. Los protectores de escape mejoran en el apoyo de las botas y aumenta el radio de giro gracias a la incorporación de una nueva tija inferior de dirección.

El motor, el cambio, el escape y la electrónica también presentan novedades. Destacamos los nuevos discos de embrague, que a lo largo de 2011 dieron bastantes problemas y terminaban desfalleciendo; ahora el paquete de los discos de embrague lleva el grosor óptimo y el rendimiento resulta satisfactorio. Otro punto importante de trabajo se lo ha llevado la electrónica, que gracias a los nuevos mapping mejora el arranque el frío y el rendimiento general del conjunto a todos los regímenes. Un detalle importante a destacar es que la versión “SSDT 100” incorpora un dispositivo en el manillar para seleccionar entre dos diferentes curvas de potencia, mientras que la 2012 no ofrece dicha opción y obliga a reprogramar la inyección para probar con otra curva de potencia. Este detalle es importante cuando hablamos de entornos dispares, como zonas de agua y bajo aguarre, frente a zonas secas con grandes obstáculos. En tales casos, poder seleccionar un mapa determinado u otro supone una gran ayuda al piloto.

También se ha trabajado la curvatura del colector de escape, a fin de que no pase tan cerca del amortiguador ni caiga tan bajo como en la pasada edición, donde chocaba en las fuertes recepciones contra el basculante y dejaba éste marcado. Tal y como pudimos comprobar durante nuestra prueba dinámica el resultado de esta modificación es satisfactorio.

Nos sorprende negativamente el no encontrar el cubrecárter de la versión SSDT en la 2012, ya que recoge bastante más los componentes susceptibles de sufrir golpes, además de ofrecer una mayor robustez. Como apunte, la tapa del encendido fabricada en magnesio de la SSDT no se mantendrá; la 2012 llevará esta tapa de plástico.

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A los mandos es dócil e intuitiva
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Al motor le falta más garra para satisfacer a los de mayor nivel

Otro punto a mejorar es el acabado de la pata de cabra, ya que ésta roza con el basculante, arañándolo, y al estar sujeta por remaches en vez de tornillos va cogiendo holgura con el uso.

PRUEBA DINÁMICA

Para la prueba dinámica cogimos una moto de estricta serie, recién salida del concesionario e idéntica a la que cualquier usuario puede adquirir. La posición de conducción en la Ossa es relajada y cómoda; es ligera y estrecha, pero con cuerpo suficiente como para sentir bien la moto. El embrague de primeras es duro. Sin embargo, parece ser que tras las primeras horas de uso los discos se adaptan y el tacto es algo más confortable, como así pudimos comprobar en otra unidad usada que Torre Motor tenía en tienda.

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La parte ciclo es sobresaliente

La puesta en marcha ha mejorado muchísimo respecto a la primera versión, a pesar de que no es un reloj, especialmente con el motor en frío. La inyección electrónica se encarga de todo: no hay que acelerar ni activar el estárter. Patada y funcionando. Al igual que en la Sherco, rápidamente sentimos la respiración de la admisión, ubicado donde habitualmente encontramos un depósito de combustible.

Dinámicamente es una moto con reacciones fáciles de comprender, con una mecánica bastante suave y progresiva para tratarse de un 280. Es más, el tacto nos parece más cercano al de cualquier 250 que 290 o 300 de la competencia. Este punto la convierte en una moto intuitiva y efectiva para todos los públicos, especialmente para el aficionado medio.

Sin embargo, en la escalada de revoluciones es algo más perezosa que otros modelos de carburación, así que los pilotos de más nivel echarán en falta algo más de contundencia en el puño de gas. Respecto a la versión 2011 se aprecia una notable mejoría, ya que ésta parecía ir demasiado seca y el motor demandaba una puesta a punto en el programa de inyección.

A nivel de parte ciclo la Ossa ofrece exquisitos componentes y dinámicamente se siente la armonía que hay entre ellos. La horquilla Marzocchi es, probablemente, la mejor del mercado; gracias a su efectividad y progresividad la Ossa trabaja de forma óptima tanto en trazadas como en zonas de máxima exigencia. La combinación con el Öhlins es fantástica, aunque para nuestro gusto el tacto de éste es algo seco, sobre todo en las fuertes recepciones, quizás por la falta de rodaje.

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El nivel de acabados mejora con creces respecto al 2011

CONCLUSIONES

Ossa ha sido una marca que en 2011 creó grandes expectativas y saltó al mercado con un producto inmaduro, que ha pasado factura tanto en el mercado como en alta competición.

Esto, unido a una competencia muy dura y madura, le ha hecho perder muchos puntos de popularidad. Sin embargo, Ossa ya trabajó en la dirección correcta con el lanzamiento de la Ossa “SSDT edition” y con la versión 2012 se han pulido más detalles.

En consecuencia, estamos ante un producto de mucha calidad, revolucionario por su configuración 2T + inyección, ligero, estéticamente sobresaliente y un comportamiento apto para todos los públicos. Sin embargo, todavía queda trabajo en la puesta a punto mecánica en aras de exprimir mucho más todo su potencial y satisfacer así a los pilotos más exigentes.

Probablemente 2012 será un año clave para Ossa en todos los sentidos. Se han destinado menos recursos a competición y la TR tiene que seguir evolucionando para justificar su alto precio con exclusividad y prestaciones; todo esto, dentro de un contexto de mercado mucho más competido tras la llegada de la JTG.

Reportaje sobre la historia de Ossa y todos sus modelos aquí. 

Texto y fotos: David Quer

Acción: Benjamín Torres

Agradecimientos: Torre Motor, concesionario oficial Ossa (Unquera – Cantabria).

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